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jueves, 1 de julio de 2010

CAPITULO XII (2ª parte)

Siguieron riendo y bromeando sobre cómo habían acabado los dos secuestradores de pacotilla, y cómo el padre de Esti les redujo, y lo astuto y valiente que fue Miguel ante lo sucedido, cuando de repente, le suena el móvil a Sabrina.

- ¡Hombre Nati! ¿Qué tal todo?
Si, en unos momentos estamos allá.
Vale, hasta ahora.


- Era Nati que quiere vernos y ha venido a Barakaldo – informó Sabrina al resto del grupo.
- ¿Y dónde esta? – preguntó iker.
- Están en la plaza de los Fueros, quiere que vallamos a verles para hablar con nosotros.

Pagaron las consumiciones y salieron al encuentro de sus amigos.
Al cabo de cinco minutos aparecieron en el lugar dónde les habían indicado los chicos, Nati y Miguel.
- Hola chicos tenemos un montón de prisa, o sea que no vamos a entretenernos demasiado – comenzó Nati - ¿Ya os acordáis del dinero que nos dio Jesús como anticipo de la casa? Pues al final, nadie lo ha reclamado, y creemos que una parte del dinero, debería ser para vosotros, por vuestra ayuda desinteresada. Tomad este dinero y ser discretos.
- No es necesario, no hacia falta, lo hemos hecho sólo por ayudarte... – dijo Sabrina.
- No sigáis dándole vueltas, cogerlo y disfrutar de él.
- ¿Y que parte del dinero piensas que nos corresponde?
- Hemos pensado que para no levantar sospechas os vamos a dar diez mil euros para cada uno.

Los cinco amigos se quedaron patidifusos por la repuesta de Miguel, se miraron entre ellos y después se tiraron a abrazarles, dándoles las gracias y pensado que esa experiencia nunca se les borraría de la memoria.



FIN

domingo, 27 de junio de 2010

CAPITULO XII (1ª parte)

Sobre las seis de la tarde estaban nuestros amigos sentados en una de sus mesas preferidas del bar puntazo, charlando sobre cómo habían pasado el día y echando unas partidas a las cartas. Comentaban la bronca monumental que tuvieron que soportar cuando Pepe contó todo lo sucedido a sus respectivos padres, y de repente, para sorpresa de todos y en especial de Pablo, apareció su querida amiga María. Pablo al verla se acercó para darle un fuerte y efusivo abrazo, después de este gesto de afecto con Pablo, se dirigió a sus demás amigos:

- ¡Que rollo! Me he pasado todo el verano estudiando y vosotros, ¿qué tal?... cómo todos los años ¿echando partidas aquí? ¡Seréis los ludópatas más famosos de todo Barakaldo!
- Pues sí, - contestó irónico Iker - ¡cómo nos conoces! Todo el día echando la partida hasta las tantas...
- No le hagas ni caso – le interrumpió Pablo – que parece que no le conoces lo mentiroso qué es. Es que, si te decimos la verdad no te lo vas a creer...
- ¡Adelante! A ver si me lo creo... – les animó María.

Entonces Iker empezó a contarle todo lo sucedido desde que decidieron ir a Gernika para ayudar a Nati a arreglar su casa. Le contaron todas las complicaciones que tuvieron que superar y el mal trago del secuestro de Esti.
Al escuchar esto, Maria se quedó blanca con el rostro petrificado, costándole asimilar lo que sus oídos escuchaban.
Una vez hubieron terminado de explicarle la historia, Maria con cara de sorpresa absoluta, comenzó a hacer preguntas atropelladamente sin dar tiempo a recibir respuesta.

- Y... ¿cómo se os ocurre hacer eso, sin consultar a vuestros padres?, ¿y el hijo de Nati, tan malo ha llegado a ser, como para secuestrar a Esti?, ¿y que hicieron con el?, ¿está en la cárcel?, ¿y tú, que tal estás, mas tranquila después del susto?, ¿que te ha dicho tu padre?, ¿se le ha pasado el enfado?
- Puedes estar tranquila, que ha sido un buen susto, pero ya ha pasado... – dijo Esti.
- El hijo de Nati y su compinche Jesús, ya están en el calabozo a la espera de juicio. Nati, no se esperaba que su hijo fuese capaz de hacer eso, y se llevó un mal trago, mientras que a Miguel no le sorprendió demasiado, pero ahora ya podemos retomar los arreglos de la casa cuando queramos – explicó Iker.
- ¿No os han castigado?
- Como lo que queríamos hacer era una buena obra, y al final todo salió bien... no nos han castigado, aunque el padre de Esti casi nos arranca las orejas...

jueves, 24 de junio de 2010

CAPITULO XI (3ª parte)

- Yo llevaba mucho tiempo interesado en la compra de estos terrenos, y con muchas ganas de obtenerlos para conseguir rematar mis planes de la construcción de la urbanización el Árbol de Gernika, - empezó a explicarse Jesús - …y de repente, aparecéis vosotros para ayudar a esta señora - dijo mientras miraba a Nati -, y fastidiarlo todo... Entonces no me quedó más remedio que hacer algo para presionar a Nati y conseguir que vendiera la casa. Lo primero que intente fue asustaros con cosas fuera de lo normal: ratas gigantes, cosas que se caen, pisadas en la pared, combustiones espontáneas..., y aún así seguíais con la firme intención de continuar adelante con los arreglos. Visto lo visto, decidí ponerme en contacto con Juan, que me debía un par de favores, y entre los dos buscar alguna forma más efectiva de presionar, para que Nati cediera…; Y así fue cómo se nos ocurrió la idea del secuestro de la chica, para que os vieseis obligados, a conseguir dinero en efectivo y pagar el rescate... Y no hace falta que cuente más, pero lo que si quiero dejar claro, es que en ningún momento quisimos hacerle daño a la chica …


- Esa historia de remordimientos y culpabilidad suena muy bonita, pero no creo que Esti sea tan comprensiva – respondió sereno Pepe.


- Pues la verdad es que no, espero que paséis un buen tiempo entre rejas… - dijo Esti con frialdad.


- Y tu hermanito, ¿no tendrás planes para estos próximos años? ¿verdad?


- No seas tan duro conmigo, al fin y al cabo, yo sólo quería sacarme unas perrillas, y el que tiene más culpa de todo es Jesús, yo le debía unos favores, y no me dejó mas opción que ayudarle en esta ocasión... – se justificaba Juan.

Al cabo de un rato llegaron dos compañeros de Pepe para llevárselos detenidos. Como ya era de madrugada decidieron quedarse a dormir todos el la casa de Nati, y a la mañana siguiente ya atarían los cabos sueltos.

domingo, 20 de junio de 2010

CAPITULO XI (2ª parte)

Faltaban unos minutos para que diera la medianoche, cuando empezaron a merodear por la casa de Nati dos sombras. A pesar de no tenerlas todas consigo, ya que no tenían la certeza de que su plan fuese a salir bien, porque iban a tener que liberar a Esti, y confiar en que el maletín tuviera el dinero pactado.

Las dos sombras entraron en la casa por una trampilla oculta tras un seto.
Jesús se sentía más nervioso que en anteriores ocasiones mientras se acercaba al lugar donde debía estar Esti atada.

Al ir a liberarla se encontraron con una desagradable sorpresa... un cuerpo desconocido, más grande de lo que cabía esperar de la secuestrada, sin darles tiempo a reaccionar, les redujo, y les esposó. Encendió su linterna dejando ver su cara de rabia y enfado...

- ¿Qué hacéis a estas horas aquí?, no sabía que repartían carbón a estas horas de la noche …
- Te lo podemos explicar todo, seguro que lo entiendes.
- Os escucharé atentamente… ¿Por qué habéis secuestrado a mi hija?
- La intención nuestra no era hacer daño a nadie, era un asunto de negocios...

Mientras Juan y Jesús intentaban arreglar lo imposible, aparecieron los demás.

- ¡Ay hermanito! en que lió te has metido, ¿cómo se te ocurre secuestrar a una pobre chavala, para conseguir que tus planes salgan adelante? – Preguntó Miguel a su hermano.
- Es que, es que... pues no, no que... que… quería, lo… lo siento, quería ganar mucha pasta…, pero ya pensaba invertir algo de ese dinero para vosotros... – trató de justificarse Juan.
- Yo confiaba en ti, pensaba que eras una buena persona, nunca me habría imaginado que podrías llegar a hasta estos extremos de avaricia y maldad – le reprochó su madre.
- Y... ¿que negocio era ese tan productivo que dices? – intervino Pepe.

Tras estas palabras hubo un silencio, en el cual los dos socios se miraron y comprendieron que la habían pifiado, y que seguramente pasarían unos cuantos años en la cárcel, motivo por el cual, Jesús quiso explicar todo...

jueves, 17 de junio de 2010

CAPITULO XI (1ª parte)

Juan y Jesús para celebrar el éxito del negocio que tenían entre manos, decidieron ir a comer al mejor restaurante de Gernika.
Degustaron un gran reserva del noventa y ocho, con un buen chuletón y pimientos de la tierra.
Después de los postres, pidieron una botella de Moët-Chandon, con un par de Montecristos para saborear su victoria.

- Brindemos por la nueva urbanización “Árbol de Gernika”, que nos aportará muchos frutos, y muy ricos, en forma de sabroso dinerito.
- ¡Este va a ser el pelotazo final de nuestras carreras! –sentenció Jesús.
- No vendamos la piel del oso antes de cazarlo, y vayamos a recoger nuestra maleta...

Apuraron sus últimos tragos y pagaron la cuenta.

Al salir a la calle, nerviosos por recoger su dinero, se dirigieron sin dar rodeos a la estación del tren. Al llegar y abrir la taquilla, se encontraron una maleta irrompible y cerrada con llave. Al intentar abrirla y no conseguirlo, cogieron un enfado monumental, dando golpes a las taquillas y a las paredes.

En uno de esos golpes, cayó un papel que decía:
- Si queréis la llave, la dejaremos en esta misma taquilla después de haber visto a Esti sana y salva.

Después de leer la carta se quedaron unos minutos mirándose y reflexionando, sin saber que hacer, hasta que Juan dijo:
- Esta noche la liberamos y con un poco de suerte tendremos el dinero.

domingo, 13 de junio de 2010

CAPITULO X (2ª parte)

A la mañana del día después Miguel se levantó a primerísima hora para comprobar cómo se encontraba Esti. Tras confirmar que estaba en perfecto estado, la desató y subieron a desayunar.
Esti les explicó, que había pasado la noche, con nerviosismo, pero a la vez tranquila porque sabía que no le pasaría nada. Les contó que llegaron sobre la misma hora que otros días, le dieron unos sándwiches precocinados, mixtos y de jamón y queso, acompañados de dos botellines de agua, que se habían quedado calientes.

Esti estuvo atenta a las voces de los dos hombres para cerciorarse de que en realidad eran las de Juan y Jesús, y efectivamente pudo comprobar que eran las suyas, a pesar de lo poco que hablaron.

Mientras desayunaban sonó el timbre.
Esti, al instante, corrió a esconderse por si eran Juan y Jesús.

Miguel fue el encargado de abrir la puerta, y al hacerlo vio que era el constructor, que llevaba un maletín negro de cuero bueno, de hombre de negocios.
Miguel fue a avisar a Nati de que ya había llegado Jesús.

- No te esperaba ver tan pronto. – Dijo Nati.
- Tengo muchas cosas que hacer, y he preferido venir a primera hora para zanjar el trato cuanto antes.
- Pues estupendo, has llegado en el momento oportuno, justo iba a hacer las compras...
- Aquí te traigo el dinero del adelanto que me pediste, están los cien mil euros. Mañana vendré con un notario para firmar la venta de la casa, y tenerlo todo en regla.
- ¡Muchas gracias! - contestó Nati -... ¡oye! con las prisas se me ha olvidado ofrecerte un café, supongo que a estas horas igual tienes un poco de hambre…
- ¡Muchas gracias! pero tengo mucha prisa, mañana después de firmar, me lo tomare encantado.
- Lo dicho, mañana nos vemos.
- Que tengas un buen día.

En cuanto Jesús se fue, Miguel cogió una maleta irrompible que había comprado el día anterior, y la llenó de papel de periódico.

domingo, 6 de junio de 2010

CAPITULO X (1ª parte)

Después de reflexionar un buen rato y darle vueltas a la cabeza, decidieron llamar a Jesús para comunicarle que aceptaban su oferta. Aunque en el fondo eso no era lo que querían; sus intenciones eran no levantar sospechas para poder pillarles.

La llamada no duró más de cinco minutos y acordaron un anticipo de parte del dinero, alegando un imprevisto y así no levantar sospechas. Jesús al oír eso aceptó encantado frotándose las manos, pensando que su engaño había salido tal y cómo lo había planeado.
Tras la charla que mantuvieron con Jesús decidieron llamar al padre de Esti, para ponerle al tanto de la situación y pedirle ayuda, ya que él tendría más experiencia en estos casos y sabría mejor cómo manejarse.

Una vez hubieron hablado con el padre de Esti, el nerviosismo que tenían fue bajando poco a poco, dejando hueco para el hambre. Así que Nati preparó una deliciosa tortilla de patatas que recibieron todos con gran satisfacción y apetito.

Degustaron con ganas la cena todos salvo Esti, porque sabía que tenía que estar una noche más en el zulo, siguiendo las indicaciones de su padre. Al terminar de cenar se sentaron todos a ver un poco la tele y charlar para hacer tiempo hasta el momento de volver a meter a Esti en el escondite de sus captores.

Una vez que dieron las diez de la noche, acompañaron a Esti por los pasadizos hasta el agujero dónde la dejaron atada tal y como la habían encontrado esa misma tarde. Esti no quería de ningún modo volver a la escena del secuestro, ya que había pasado mucho miedo, angustia, y lo más duro para ella, la sensación de claustrofobia. De todas formas, las palabras de su padre le habían tranquilizado porque sabía que lo qué querían era sólo la casa, y que a ella no le iban a hacer ningún daño.

Nati, Miguel, Sabrina y sus amigos, después de dejar a Esti, decidieron apagar las luces para no levantar sospechas y se fueron a la cama, nerviosos por lo que pudiera suceder durante la noche.

jueves, 3 de junio de 2010

CAPITULO IX (2ª parte)

En ese momento Miguel empezó a gesticular, queriendo darle a entender a Nati, que le dijera, que estaba dispuesta a negociar sobre la casa, y que le pidiera el teléfono de Jesús.

Nati sin saber lo que se propone hacer su hijo Miguel, le sigue corriente.

- … Aunque pensándolo mejor, igual acepto la oferta de tu amigo. ¿Tienes su teléfono?
- Ya veo que has entrado en razón, llámale al móvil, su número es el 267825101, recuérdale que eres mi madre y que se estire un poco…
- Muchas gracias ya te contare como me ha ido.
- Un beso querida madre, te quiero.

Al colgar, hubo momentos de silencio en los que todos estaban mirando a Esti, la cual les soltó que esa voz era sin lugar a duda, de uno de sus captores. A lo que Nati incrédula contesto.
- ¡Eso no pude ser!; Es imposible que sea capaz de hacer tal brutalidad…
- Piensa en todo le que ha sucedido,¿Cómo iba a saber alguien, que no conoce la casa la existencia del pasadizo?... ¿y todas las cosas raras que han pasado estos días? y además, seis años sin que supieses nada de él, y aparece de la nada, empeñado en que le vendas la casa a un amigo suyo…
- Te parecerá muy duro todo lo que te digo, pero... blanco y en botella...
- ¡Ay! ¿Cómo me voy a creer que mi hijo sea capaz de hacer eso? ¿Por qué?
- Algún beneficio sacará, lo que hay que hacer, es llamar a Jesús, y decirle que vendemos, pero que queremos cien mil euros de señal para mañana, y así crea que vamos a pagar el rescate…, si es que esta detrás…

sábado, 29 de mayo de 2010

CAPITULO IX (1ª parte)

Después de dos días encerrada en el pasadizo, a Esti lo que más le apetecía hacer, era darse un paseo para estirar las piernas y respirar un poco de aire puro.
Así que, acompañada de sus amigos salió al jardín para despejarse y quitarse el susto.

Mientras tanto, sus amigos trataban de animarla, e intentar atar cabos, para descubrir quienes habían podido ser los secuestradores.

Nati, ya pasado el susto, les preparó una exquisita merienda a todos y en especial a Esti.

Miguel, no tan tranquilo como lo podrían estar los demás, reflexionaba en el salón, sobre las cosas raras que habían pasado estos días, ¿a qué tipo de secuestradores se les ocurre dejar a su victima en el lugar del secuestro? y ¿como habían podido entrar en la casa sin levantar sospechas?.

De repente sonó el teléfono, y acudieron todos al salón intrigados por la llamada. Contestó Miguel, y el que llamada era su hermano Juan, que quería hablar con su madre, la cual tenía las manos ocupadas, motivo por el cual tuvo que activar el manos libres…

- ¿Qué tal estas madre?, ayer me quedé un poco preocupado...

Al oír esa voz, a Esti casi le da un vuelco al corazón ya que era la voz de uno de sus secuestradores.

Al ver la reacción de Esti, Miguel entendió rápidamente que su hermano tenía algo que ver con el secuestro, indicándole a su madre con gestos, que continuara hablado para no levantar sospechas.

- ¡Ay que alegría! escucharte después de seis años sin saber nada de ti, y en dos días he sabido de ti dos veces…, parece que estas cambiando…, eso me enorgullece mucho.
- Ya sabes que soy el hijo que más te quiere, y por supuesto el que más se preocupa por ti, ya sabes que trabajo mucho y que tengo un familia que mantener, por eso, no he podido atenderte como lo merece una buena madre como tu.
- ¡Venga, venga! no seas tan zalamero...
- ¡Que va!, todo lo que te digo es verdad... ¿Ya has pensado en lo que hablamos ayer? ¿Sigues pensando en quedarte en esta casa tu sola?
- He estado dándole vueltas al tema, y no quiero irme de aquí…

domingo, 23 de mayo de 2010

CAPITULO VIII (3ª parte)

Tras unos minutos de llantos y lloriqueos Nati encuentra la mejor solución para conseguir el dinero.
Nati se suelta de Miguel y le dice que cree que ya ha encontrado la solución para poder pagar el rescate.

- ¿Por qué no aceptamos la oferta del amigo de Juan? – preguntó Nati.
- Pero si tú tenias mucha ilusión por arreglar la casa, no nos podemos rendir tan pronto... seguro que encontramos alguna solución y todo termina bien. –Contestó Miguel.
- Que más quisiera yo pero la vida no es así de fácil. A veces hay que tomar decisiones difíciles para conseguir lo que queremos.
- Pues podemos llamar a sus padres a ver si tienen cien mil euros. – Propusó Iker.
- ¿Pero que te piensas? ¿Qué son ricos? – le preguntó irónica Sabrina.
- ¿Además no habéis dicho que su padre es policía?... – les preguntó Nati - Entonces no hay más opciones que vender la casa.
- Un momento que esto que esta pasando no es muy normal. – Reflexionó Miguel – Madre, ¿no te parece mucha coincidencia la aparición de Juan después de años sin dignarse a dar señales de vida diciendo que vendas?… y todo ello tres días después de que apareciese su amiguillo haciéndote la oferta.
- ¿Qué quieres decir? ¿Qué tu hermano esta detrás del secuestro? – Preguntó incrédula Nati.
- Yo solo digo que esto es muy raro. A Pablo casi le cae una teja, Esti vio pisadas en la pared, a Sabrina le pareció ver que le espiaban, caen cosas, aparecen ratas gigantes y se incendian armarios por arte de magia…

Pablo al escuchar eso le dio la razón a Miguel.

- Parece que nos están fastidiando para que no podamos arreglar la casa…

Se quedaron en silencio pensativos hasta que Miguel sale a toda prisa hacia la habitación de Esti repitiéndose en voz baja: ya se donde está.

Todos le siguieron intrigados por lo que pretendía hacer Miguel.
Al llegar a la habitación de Esti, que casualmente fue dónde se quemó el armario, empezó a investigar tocando las paredes del armario a ver si encontraba algún indicio de alguna puerta o pasadizo.

- ¿Qué pasa Miguel? Nos estas poniendo nerviosos… - preguntó Sabrina.
- Me he acordado de que había un pasadizo, cuando era pequeño jugaba en él con mis hermanos… pero no recuerdo por dónde...

De repente Miguel observo una pequeña mirilla en el fondo del armario que le pareció sospechosa, y al golpear suavemente comprobó que sonaba hueco. Entonces golpeó el fondo del armario y al abrirse quedo al descubierto un pasadizo secreto.

- Esto es lo que estaba buscado yo, ¡ja, ja!
- ¿Qué es esto?
- Tendremos que averiguarlo si queremos saber lo que nos espera hay abajo.
- Pues no perdamos tiempo, acudamos al instante.

Entraron todos ansiosos e impacientes por descubrir dónde podría estar escondida su amiga.
Nati al ver lo complicado que podría ser para ella entrar en el pasadizo decidió permanecer fuera esperando.
Una vez dentro del pasadizo, empezaron a bajar uno tras otro, guiados por Miguel.

Cada vez que iban descendiendo más la luz se iba reduciendo, motivo por el cual decidieron buscar una linterna o alguna cosa que les pudiera dar luz.
Pablo saco su móvil y se lo pasó a Miguel para que lo utilizara a modo de linterna.

Después de bajar dos pisos por escalera oxidada y vieja llegaron ante una puerta cerrada por fuera con un pestíllo.
Miguel con el corazón en un puño retiro el pestíllo para así poder abrir la puerta, descubriendo a Esti maniatada y amordazada.

Pablo acudió al instante a soltarla y comprobar en que condiciones estaba.
Al retirarle la mordaza Esti dijo:
- Gracias a Dios que habéis aparecido, no sé lo que habría sido de mí de no aparecer vosotros...
- ¿Qué tal te encuentras?... ¿has pasado mucho miedo? ¿se han portado bien contigo? – le preguntaba Sabrina nerviosa.
- No la acribilles a preguntas, déjala respirar un momento que todavía estará con el shock…
- No os preocupéis ya se me ha pasado el susto y estoy un poco mas tranquila, pero por favor sacarme pronto de aquí no vaya a ser que aparezcan de nuevo. – Explicó Esti ahora más calmada.
- ¿Quiénes te han hecho esto? ¿Les has podido ver? – le preguntó Miguel.
- No. Me taparon los ojos y no les he podido ver, pero alguna de las voces me sonaba un poco...
- ¿Cuántos eran? ¿Venían mucho a verte?
- Creo que dos hombres de más o menos unos cuarenta años.
- Bueno son las cuatro de la tarde. Hasta la hora que suelen venir tenemos tiempo de pensar qué podemos prepararles… - decía Miguel mientras ayudaba a Esti a salir del armario.

lunes, 17 de mayo de 2010

CAPITULO VIII (2ª parte)

Nati le propuso a Miguel que les dejase solos. Miguel, sin poner muy buena, cara acepto resignado.
Nati y Juan pasaron al salón y cerraron la puerta.
Se pusieron todos detrás de la puerta a escuchar lo que Juan le decía a su madre.

- Mi querida madre, estoy un poco preocupado por cómo estás en casa, tú sola, ya te estás haciendo mayor... te puede ocurrir alguna cosa y si estás sola ¿quién te va a ayudar?, y además en esta casa siempre han pasado cosas raras, todo esta viejo y roto…
- Ya pero aquí llevo viviendo casi toda la vida y además hay unos chavales majísimos, que me están ayudando a arreglar un poco la casa…
- Eso está muy bien pero ¿no sería mejor venderla y con el dinero que saques comparte un pisito más pequeño y mejor comunicado?
- Hace unos días vino un señor que me ofreció mucho dinero por la casa y además dijo ser un conocido tuyo, pero le mande a la porra.
- Pues muy mal hecho.

Al momento entraron todos al salón y Miguel todo rabioso y enfurecido le grito:

- Más de cinco años sin verte el pelo y apareces justo para intentar dirigirnos la vida. Haz el favor de irte por donde has venido.

Ignorando a su hermano se dirige a su madre y le dice que píense bien lo que le ha dicho.

Miguel acompaña a su hermano de malos modos a la puerta y mientras le ve irse descubre un sobre en el suelo.

Lo abre y lee:
Si queréis ver a la chica con vida, tendréis que depositar cien mil euros en la taquilla treinta y cuatro de la estación de Gernika antes de acabarse el día de mañana. Si llamáis a la policía igual la veis en pedacitos.

Tas la lectura de la carta Miguel les avisa que algo malo ha pasado, que sus peores sospechas se habían echo realidad,
Nati totalmente desconsolada se abraza a su hijo Miguel preguntándole de donde puede sacar esa inmensa cantidad de dinero.

Miguel continuaba ensimismado y pensativo.

Los chicos entre tanto se consuelan mutuamente pensativos sin que ellos pudieran hacer algo más para poder a ver a su amiga.

domingo, 9 de mayo de 2010

CAPITULO VIII (1ª parte)

Tras el enfado de Miguel el ambiente se había caldeado bastante, pero poco a poco se fue suavizando sin desaparecer de todo la preocupación por la ausencia de Esti.
Sin perder un minuto empezaron a buscar a Esti con mayor detenimiento.
Nati seguía muy preocupada por el asunto llorando desconsolada en el salón.

Con gran preocupación Miguel subió de nuevo al cuarto de Esti con los cinco sentidos puestos en encontrar una pista que le diese un hilo de esperanza en la búsqueda de la chica.

Después de haber revuelto todo sin éxito decide bajar y reunirse con los chavales para poner orden y organizar la búsqueda.

- Ya que no puedo llamar a la policía por lo que vosotros ya sabéis intentemos buscar alguna cosa que nos ayude como alguna pertenencia suya.

Tal y como mandó Miguel se pusieron todos manos a la obra buscando a Esti y cualquier otra cosa que pudiera ser sospechosa y útil para encontrar a la chica.
Cuando todos estaban inmersos en la acelerada e infructuosa búsqueda sonó el timbre.

Miguel al ser el que estaba más cerca de la puerta se acercó a abrir, y al ver quién era se quedó totalmente sorprendido...
- ¡Dichos los ojos que te ven! Hay que ver cuanto has cambiado desde la última vez...
- Yo también te veo muy cambiado hermanito. – era Juan el hermano mayor de Miguel.
- ¿Qué tal te va la vida? Tengo entendido que soy tío…
- ¡Ya lo siento!... ya sabes que tengo una vida muy ocupada y no tengo tiempo para hacer nada... – se justificó Juan.
- Si, ya sabemos un poquito a que te refieres...
- ¡Pero no seas tan malo! Ya te he contado mi situación y deberías entenderme, yo tengo que mantener un negocio y una familia…
- ... y nosotros... ¿no somos tu familia?
- Si, Miguel, pero ya sabes a lo que me refiero…
- Por cierto, ¿qué tal esta tu mujercita querida?
- Ya no tengo mujercita querida hace un mes que nos separamos.
- Ya lo siento...

Desde la cocina sin enterase mucho de lo que pasaba Nati reconoció la voz de su hijo mediano yendo al instante a su encuentro, con lágrimas en los ojos a pesar de lo mucho que le había hecho sufrir durante estos últimos años.

- ¡Ay! Hijo mío ¡que alergia!, ¡Cuanto tiempo sin verte! – dijo Nati mientras abrazaba a su hijo.
- Ya lo siento querida madre. Soy un hombre muy ocupado, ya vendré un día con mi mujer y mi hijo Juaníto de seis años. – Contestó Juan.
- ¡Seis años!... y no has sido capaz de enviarme una foto y tampoco tráemelo para poder conocer a mi único nieto. – Dijo Nati con tono de reproche.
- Tenía intención de mandarte una foto pero no sabia si habías cambiado de dirección.
- Pero... ¿como puedes tener tanto morro? – interrumpió Miguel.
- ¡Anda! déjame en paz, que no he venido a hablar contigo. Mama, dile a éste a ver si podemos hablar un rato a solas.

jueves, 29 de abril de 2010

CAPITULO VII

- Esti ha desaparecido. – Gritó Pablo mientras bajaba corriendo las escaleras.
- ¿Que dices? ¿Estas seguro?
- He subido y en su cuarto no está…
- Esta mañana estaba en su cama y no la hemos visto salir... ¡No pude ser!
- No os preocupéis, - trató de tranquilizarles Miguel -estará por algún sitio. Podemos

dividirnos e intentar buscarla. ¡Es imposible que haya desaparecido!
- ¿Donde estará mi niña? ¡Ay que dolor! ¡Pobre niña! – se lamentaba Nati nerviosa.
- Tú, Sabrina, busca por las habitaciones, tu Iker por la cocina y tu Pablo por el jardín.

Se dividieron como Miguel les había pedido. Iker intentó desesperado buscar a Esti. Por la cocina, abriendo puertas, armarios y cualquier recoveco dónde podría entrar Esti. Por otro lado Pablo salió al jardín gritando a pleno pulmón el nombre de su amiga. Entretanto la pobre Nati lloraba desconsolada en el jardín mientras veía como los demás chicos intentaban desesperadamente encontrar a Esti.
Sabrina corría a toda prisa por todas las habitaciones de la casa sin perder detalle de cualquier espacio o puerta donde podría estar oculta su amiga.

Miguel ponía patas arriba la planta baja en busca de la chica.

Tras media hora infructuosa de búsqueda se juntaron todos en la sala e intentaron aclarase y decidir que hacer.

- Esto no puede ser, ahora mismo llamo a la policía. – Dijo finalmente Miguel.
- ¡No Miguel!…
- Eso no es una buena idea... – dijo Sabrina.
- Pero es lo más sensato que podemos hacer...
- ... es que a nuestros padres... – titubeaba Pablo - les hemos dicho una pequeña mentirijilla.
- ¿A qué tipo de mentira te refieres?
- Creen que estamos en otro sitio...
- ¿Donde? – preguntó Miguel.
- Pues... en Castro. – Respondió Iker.
- ¿Y por que les habéis dicho eso?
- Porque como sois unos desconocidos, igual no nos dejaban venir.
- Pero... ¿porque habéis hecho eso? ¿No os dais cuenta que puede ser peligroso? Imaginaros que os pasa algo... Sigo creyendo que lo más sensato es llamar a la policía.
- ... es que hay otra cosilla que no os hemos contado...
- ¿Cuál? – preguntó sorprendido Miguel.
- Pues que el padre de Esti es policía y no se lo va tomar muy bien si se lo contamos…
- ¡Cagüen sos! Pero... ¿como sois así de descerebrados? ¿A quién se le ocurre venir aquí sin el permiso de sus padres? ¿No os dais cuenta en el lío que nos habéis metido?
- Tranquilo Miguel – medió Nati - ellos lo han hecho con toda su buena intención, no podían suponer lo que iba a suceder.
- Lo sentimos Miguel teníamos que haber hecho las cosas bien desde el principio, sin mentir a nadie. Pero ahora no es momento de lamentarse, tenemos que buscar a Esti antes de que nos descubra su padre.

domingo, 25 de abril de 2010

CAPITULO VI (2ª parte)

Pablo decidió continuar arreglando las persianas de los diferentes cuartos. Como Esti estaba en la cama Iker decidió continuar con la tarea que ella tenía asignada.

Como Miguel ya había terminado de arreglar las instalaciones eléctricas decidió ponerse manos a la obra con el sistema de tuberías de la casa con la ayuda de Sabrina.

Nati viendo como se esforzaban todos decidió colaborar un poco pintando un armario que había lijado anteriormente su hijo Miguel, sin saber el susto que se iba a dar. Cuando estaba dándole una segunda mano el armario empezó a arder en llamaradas ante la mirada de susto de Nati, entonces dió un grito de auxilio.

- ¡Socorro hay fuego!

Y al momento acudieron todos a la ayuda de Nati.
Miguel tras unos segundos intensos de lucha contra el fuego consiguió sofocarlo. Bajaron todos al comedor tratando de escapar del humo y del susto.

- ¿Qué ha pasado Nati? – preguntó Sabrina.
- No se lo que he podido hacer para que se encienda el armario. ¡Ay que susto me he dado!
- Que yo sepa un armario no se incendia como así…
- Estoy de acuerdo con le dices, aquí están pasando cosas muy raras. – dijo Miguel.
- A mi casi se me cae una piedra encima mientras arreglaba las persianas… - explicó Pablo.
- Yo ayer vi que alguien me espiaba con unos catalejos desde el tejado del vecino. – dijo Sabrina - ¿Y Esti que raro que este tanto rato durmiendo?
- Voy a despertarla. – dijo Pablo encaminándose a su a habitación.

Mientras Pablo va a despertar a Esti, siguieron comentando todas las cosas raras que estaban sucediendo desde su legada a la casa.

jueves, 22 de abril de 2010

CAPITULO VI (1ª parte)

Al día siguiente se levantaron todos con muchas ganas de continuar con las obras, a pesar del cansancio acumulado del día anterior. Todos menos Esti que había acabado muy cansada de la jornada de trabajo del día previo, y por eso decidió no bajar a desayunar. Sus compañeros entendieron su cansancio y la dejaron dormir tranquila un rato más.

A las nueve de la mañana Nati ya había preparado el desayuno para todos. Preparó unos zumos, café, leche, tostadas, galletas y huevos fritos. El desayuno les encantó a todos, especialmente a Iker que dejó su plato como los chorros del oro.

Mientras estaban charlando después del desayuno, de repente apareció una rata enorme del tamaño de un gato, lo cual provocó un tremendo alboroto que lo tuvo que solucionar Pablo dándole con su zapatilla para espantarla.
- ¡Que cosa más rara! Nunca había visto ratas en mi casa – comento Nati.
- No te preocupes, seguro que será alguna rata que se ha perdido... – Le tranquilizo Sabrina.
- No tiene importancia madre, seguro que es una rata de algún caserío cercano, donde hay animales – dijo Miguel.

De pronto, todos miraron a un lado y cual fue la sorpresa al ver a Iker subido encima de un armario con el rostro pálido. Todos los que habían presenciado la escena, empezaron a reírse a carcajadas. Iker bajo de su escondite sin hacer demasiado caso de las burlas.

Tras el desayuno copioso que preparo Nati decidieron empezar a trabajar de nuevo.

domingo, 18 de abril de 2010

CAPITULO V (2ª parte)

Suena el timbre de la casa y Nati acude al instante a ver quién es. Al abrir comprueba que es su vecino Roberto. Es un hombre de cuarenta años que vive solo y vive de vender la fruta y verduras que el mismo cultiva en la huerta de su casa. Es un hombre solitario e introvertido.

- ¡Hombre Roberto! ¿Qué tal te va la vida?
- No me puedo quejar de cómo me van las cosas y a ti Nati... ¿qué tal te va?
- Ya ves que me he decidido a arreglar la casa, al principio no estaba muy convencida, porque no tengo mucho dinero, mis hijos no estaban de acuerdo y hay mucha gente interesada en comprarme la casa... porque debe tener unos terrenos muy valiosos...
- A mi también me vino un hombre de negocios muy elegante, ofreciéndome mucho dinero por mi casa pero no estoy dispuesto a vender porque me gusta mucho mi casa y no la vendería ni por todo el oro del mundo.

- Y... ¿en que te puedo ayudar?
- Eh, eh... quería un poco de sal.
- Ahora mismo te traigo.

Al irse Nati hacia la cocina Roberto observa a Sabrina con una mirada picaruela, sin que ella se de cuenta.
- Aquí tienes tu sal vecinito.
- ¡Muchas gracias! ya te regalaré alguna verdura de mi huerta...

Al irse Roberto de la casa, Sabrina le pregunta a Nati a ver quién era ese individuo al que anteriormente había visto con unos catalejos en el tejado. Nati le dijo que no le diera mucha importancia a lo sucedido, ya que es un hombre solitario y un poquito especial pero inofensivo.

Mientras estaban hablando se escuchó un ruido muy fuerte que resonó en toda la casa. El ruido procedía de la primera planta y se dirigieron todos al instante a ver que había sucedido. Al llegar a la habitación se dieron cuenta de que el armario se había caído, cosa muy rara teniendo en cuenta que no había nadie trabajando en esa habitación. Reflexionó sobre lo ocurrido y no lograron entenderlo por muchas vueltas que le dieron. Mientras charlaban Nati les avisó de que la cena ya estaba lista.

Después de cenar cada uno fue a la cama que tenían asignada, esperando que el día siguiente fuese más normal, sin tantos incidentes raros.

jueves, 25 de marzo de 2010

CAPITULO V (1ª parte)

Al día siguiente decidieron levantarse pronto para empezar con los arreglos. Iker les explicó los consejos que le había dicho su padre, y empezó a repartir las tareas de cada uno para así poder ir más rápidos. Como Pablo es muy habilidoso le encargó que subiera a arreglar las persianas y las ventanas. A Esti le encargó que pintara las paredes y a Sabrina le mandó que se ocupara de ayudar a Miguel en todo lo que le pidiera. Miguel que ha trabajado muchos años como electricista y fontanero se encargaría de revisar la instalación eléctrica, las tuberías y la calefacción que no funcionaba muy bien.

Iker como es muy patoso y no quiere estropear nada decidió que sería el coordinador de la obra junto con Miguel.

Mientras estaban trabajando Sabrina oyó unos ruidos en la casa de al lado, se acercó a la ventana y vio a una persona subida en la azotea del vecino con unos prismáticos. No tuvo tiempo para investigar lo que sucedía porque Miguel le necesitaba para cortar un cable.

Pablo estaba en la planta de arriba arreglando la ventana del que fuera cuarto del hijo menor de Nati: Álvaro. La habitación es bastante grande y muy luminosa, está muy sucia y desordenada. Por las estanterías tiene revistas antiguas y unos cuantos discos al lado de un viejo radiocasete que parece no funcionar. Pablo tiene medio cuerpo fuera de la ventana para colocarla perfectamente cuando de repente oye un ruido en la parte de arriba y al darse la vuelta esquiva por los pelos una piedra que apuntaba directamente a su cabeza. Por escasos milímetros no se cae por la ventana evitando una posible desgracia. Después del susto Pablo recapacita que ha podido suceder para que se caiga esa piedra. Sin darle muchas vueltas, lo acaba achacando al mal estado de la casa.

Esti esta en la planta baja dispuesta ya a pintar las paredes de la habitación de Miguel de color azul clarito con un rodillo, al darse la vuelta tras empapar el rodillo observa en la pared unas pisadas que anteriormente no estaban. Al principio se asusta un poco pero después le resta importancia porque está convencida de que será una de esas bromas que tanto le gustan a Pablo.

domingo, 21 de marzo de 2010

CAPITULO IV

Quedaron los cuatro amigos en la estación para ir a Gernika con la intención de ayudar a Nati en el arreglo de su casa. Sabrina aprovechó los momentos de espera para contarles la charla que tuvo con Nati:
- El otro día hable con Nati y le comente que si ella quería podríamos ir a su casa para hacer unos arreglillos...
- ¿Y que te dijo? – preguntó Iker.
- Se puso muy contenta porque dijo que no tenía mucho dinero y que aceptaría encantada si no era mucha molestia para nosotros.

Los chicos al oír las palabras de Sabrina estallaron de alegría con la mente puesta en como poder arreglar la casa de Nati. Cuando solo quedaban dos minutos para la salida del autobús apareció Esti sofocada y a todo correr, pensando que no llegaba a tiempo:
- Por culpa de mi padre casi no llego a tiempo... encima creo que sospecha algo... habrá que estar ojo avizor... ¡correr que perdemos el bus!

Llegaron por los pelos y una vez dentro contaron como habían engañado a sus padres para ir a ayudar a Nati. El primero fue Iker...
- Yo les dije que íbamos a Laredo de camping y les pareció genial...
- ¿Pero que dices? – Pregunto Sabrina.
- ¿Cómo que a Laredo? – Se sorprendió Pablo.
- Pero... ¿no te acuerdas que dijimos que iríamos a Castro? – Le preguntó Esti a Iker.
- ¡Que despiste!
- Como se entere mi padre... se nos cae el pelo – dijo Esti.
- No os preocupéis que le llamo a mi madre y lo arreglo.
- Pues ya estas llamando... – le emplazó Pablo a Iker – y tu padre Esti ¿por qué crees que sospecha?
- Porque no me dejaba tranquila, todo el rato preguntándome... y tengo la sensación de que se huele algo... ¡Ojalá me equivoque!
- Esperemos que no decida hacer una visita por el camping... – comento Sabrina.

Continuaron charlando durante el viaje, riéndose, jugando a las cartas, y esas cosas que se hacen en el autobús para pasar el tiempo, y como siempre, Iker se durmió.
La cuadrilla se sentía un poco nerviosa pero con muchas ganas de llegar para ver a Nati y conocer a Miguel, para poder ayudar en todo lo que pudiera.
Después de media hora de viaje llegaron a la estación de Gernika, donde les estaban esperando Nati y Miguel.
El recibimiento de éstos fue muy caluroso y afectivo, los chicos se pusieron muy contentos. Nati les presentó a su hijo Miguel y se dirigieron a su casa mientras hablaban de sus cosas.

Justo cuando llegaron a la casa apareció un hombre alto, de una edad rondando los cincuenta, muy elegante con aspecto de hombre de negocios y se dirigió directamente a Nati, como si le conociera de toda la vida. Nati se quedo sorprendida por la aparición de este hombre y quiso saber quién era y cuáles eran sus intenciones.
- Hola buenas ¿quien es usted?
- Me llamo Jesús Muñoz. Soy constructor y vengo a interesarme por su casa.
- ¿Y que le interesa a usted de mi casa?
- Yo conozco a tu hijo Juan desde hace muchos años, y me dijo que tal vez, si la oferta es buena, querrías vender la casa.
- Pues llegas tarde porque estos chicos tan majos han venido para ayudarme a restaurarla.
- Pues que suerte querida Nati... estoy seguro de que estos chicos lo harán muy bien. De todas formas, no te negaras a ver mi suculenta oferta... con muchos ceros...
- Enséñamela, pero es muy difícil que cambie de opinión.

Jesús mostró el cheque del dinero que estaba dispuesto a pagar por la casa. Nati se quedo sorprendida porque nunca había visto tantos ceros en un cheque y no se podía imaginar que su casa valiera tanto, pero aun así rechazo la oferta de Jesús. Este al ver la reacción de Nati decidió irse, pero en su interior pensaba que esto no iba a acabar así.
Al irse el constructor decidieron entrar en la casa para cenar e irse pronto a la cama, y así descansar para la dura jornada de trabajo del día siguiente.

jueves, 18 de marzo de 2010

CAPITULO III

Hacía una mañana esplendida en Gernika, cuando de repente suena el timbre de la casa de Nati. Ella, sin saber quién puede ser, se acerca y cual es su sorpresa cuando descubre que él que llama es su hijo Miguel. Al abrir la puerta observa que su hijo no tiene muy buen aspecto. Está un poco sucio de tantos días sin estar en casa, no se ha afeitado, ni peinado, tiene ojeras y la ropa sucia. A pesar de tener cuarenta años aparenta tener unos cuantos más debido a la dejadez que ha tenido estos últimos meses. Nati al ver a su hijo en esas condiciones se dio una desagradable sorpresa...

- ¿Pero que te ha pasado hijo mío?
- ... Pues que decidí irme de casa y tras unos días de vivir en pensiones y hostales... decidí venir a verte...

Después de oír esto Nati se abraza a Miguel, prometiéndole que ella le va a cuidar con todo su amor y le dice que si quiere puede quedarse a vivir con ella.
- Muchas gracias madre. Yo estaría encantado, pero si para ti no es molestia, me vendría bien estar aquí contigo una temporada, hasta solucionar mis problemas económicos.
- Pues ya esta decidido, aunque ya sabes que esta casa está antigua y no tiene las mismas comodidades que si fuera nueva. Además da mucho trabajo...

Siguieron hablando de sus cosas mientras Nati preparaba la comida. Después, Miguel se dirigió al baño para afeitarse, ducharse y adecentarse un poco. Tras ponerse ropa limpia, bajo hambriento y ansioso por disfrutar de la deliciosa comida que le había preparado su querida madre. Al terminar de comer se sentaron a charlar un rato.
En un momento de la conversación Nati se interesó por el paradero de sus otros dos hijos, a los que hacía mucho tiempo que no veía. Miguel le contó a su madre que Álvaro estaba constantemente de fiesta, gastándose los beneficios de su discoteca...

- ¡Ay! Este chico nunca cambiara ¿y donde vive?
- Tiene una casa en Santutxu y vive solo, cerca de su discoteca.
- ¿La discoteca es suya? ¿Y como se llama?
- Compro una discoteca por la zona del casco viejo y le puso de nombre “Androides”.
- ¿Y por eso no viene a verme?
- Seguro que es por eso por lo que no te visita, porque por el día duerme y por la noche trabaja...
- Y Juan... ¿qué es de su vida?
- Hace mucho que no se de él, creo que vive en Santander, con su mujer y su hijo pequeño...
- ¿Es verdad eso que me dices? ¡Vaya hijo! ¡mira que no avisarme de que he sido abuela! Menudo descastado, ya hablare yo con él...
- Debe estar muy ocupado con sus chanchullos de la construcción..., ahora creo que además tiene un socio llamado Jesús.
- Llevo mucho tiempo sin verles, y lo único que quieren de mi es la casa... a ver si consigues reunirlos para tratar el tema.

domingo, 28 de febrero de 2010

CAPITULO I

El día después del torneo, Sabrina estaba en su casa tranquilamente leyendo una revista, cuando de repente le sonó el móvil. Al coger el teléfono vio que era Nati, la mujer que conocieron en Gernika cuando fueron a ver la casa que creían estaba abandonada...
- ¡Que sorpresa Nati! ¿Cómo estas? Tenía muchas ganas de hablar contigo.- Contestó Sabrina emocionada.
- ¡Que alegría escuchar tu voz! ¿Cómo están tus otros amigos?
- Siguen bien, con sus trabajos y sus estudios...
- Me alegro mucho por ellos, parecen buenos chicos...
- Y por lo demás... ¿tu que tal estás?
- Bueno, voy tirando...
- ¿Qué te pasa? ... te noto la voz un poco triste...
- Estoy pasando unos días muy malos.
- ¿Por qué? ¿Qué te ha sucedido?
- Estos hijos míos que no dan más que disgustos a mi pobre corazón... Es que mi hijo Miguel se va divorciar... ¡ay! No se lo que va a suceder con nosotros...
- ¡Vaya sorpresa! y ¿cómo así se divorcian?
- ¡Ay!... que el amor no es para siempre, y además, esa mujer no le convenía nada a mi hijo, porque cada vez le veía mas triste y ella siempre estaba sacándole los cuartos y sin atender a sus obligaciones.
- ¿Y como lleva el tema tu hijo?
- insostenible.
- Y ¿tu como te sientes?
- Pues disgustada... ¿pero que le voy a hacer? Es su decisión...
- Y a partir de ahora ¿dónde piensas que vivirá Miguel?
- No lo sé, tendrá que pensarlo, todavía está muy reciente.
- ¿Por qué no decide vivir contigo?
- ¡Uf! No sabes lo que dices... ésta casa está muy vieja y tendríamos que hacer muchos arreglos para poder vivir los dos juntos.
- Y ¿por qué no la arregláis?
- Si tuviera dinero no tendría la casa así... además he oído que hay personas que están muy interesadas en los terrenos de esta casa.
- y ¿por qué no preguntas a tus hijos que opinan?
- Si supiera dónde están estos pingos... ya me habría puesto en contacto con ellos, pero nunca se acuerdan de su madre.
- ¿Miguel no sabe dónde puede localizarles?
- Creo que podría encontrar su número de teléfono y así poder reunirnos y poder hablar de nuestra situación.
- Bueno, tú ya sabes que a nosotros no nos importaría ayudarte a arreglar la casa y además el padre de Iker es albañil, y nuestro amigo sabe algo del tema, aunque sea un poco patoso.
- Yo estaría encantada, pero sí no es ninguna molestia para vosotros y a ver que opinan mis hijos...

Continuaron un ratito charlando hasta que se despidieron y continuaron cada una con sus cosas.