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domingo, 9 de febrero de 2020

EL ALINIGENA CAMPEON DE DARDOS


 

PALABRAS QUE HAY QUE INCLUIR EN LA HISTORIA:

Nublado, Alienígena, Dardos, Jornada puertas abiertas, Desierto, se le encendió la bombilla

Esta es la  historia de nuestro querido alienígena Chuky. El lleva muchos años  viviendo en nuestro planeta  pasando desapercibido e  integrado totalmente sin que nadie sospechara nada.

Trabaja en una sala recreativa, con billares, futbolín, y dardos, pero su gran pasión son los dardos y es un experto, ya que en sus ratos libres se dedica a jugar sin parar.
 

Pero a pesar de todo esto, en su interior desea volver a su planeta porque hecha mucho de menos a su familia.

Siguieron trascurriendo los años sin poder retornar a su ansiado  hogar, pero un día vio en internet que había una compañía nueva y muy futurista que realizabas viajes por planetas de toda la galaxia incluido el suyo, el planeta Namek. Pero todo su gozo cayó en un pozo al ver los precios de los vuelos, no conseguiría reunir el dinero ni aunque viviera mil vidas.

Pero al instante se le encendió la bombilla del pensamiento y desarrollo un plan para conseguir el dinero.

Su jefe es uno de esos excéntricos millonarios con jate privado, avión propio, coches de lujo, casa con piscina olímpica, jardín inmenso y montón de obras de artes como cuados de Picasso y Van Gogh, y también esculturas de miguel Ángel y Rafael.

Como savia que su jefe era muy emprendedor en los negocios y estaba seguro que no le iba a decir que no le propuso la siguiente idea.

Preparar un gran torneo de juegos,  de  puertas abiertas para que la gente conociera el local  y el ganador del campeonato de dardos se embolsaría una gran cantidad de dinero más o menos lo que necesitaba para su viaje, cien mil euros.

Cuando fue a contarle la ingeniosa idea a su jefe a él le pareció bien, no puso ninguna pega, dijo que para él ese dinero era calderilla, y que con la publicidad que le aportaría internet y los periódicos  ya más o menos cubriría gastos.

Chuky fue el encargado de organizarlo todo, anotar a los participantes, pensar el día y el formato y encargar a un orfebre que diseñase una copa de oro con forma de dados y el logotipo de la empresa de su jefe.

Por fin llegó el día esperado, el local estaba a rebosar y con muchos participantes dispuestos a jugar para ganar el millonario premio.

El  torneo comenzó a las diez de la noche, pero antes de empezar hubo

 una especie de fiesta de bienvenida a todos, luego se celebro el sorteo de los emparejamientos y comenzó el juego.

Las partidas eran a muerte súbita, el que perdía quedaba eliminado y no tenía una segunda oportunidad.

Como se habían apuntado muchos participantes hubo que esperar hasta llegar a las rondas finales, pero por su puesto nuestro amigo las paso sin demasiado problema hasta llegar hasta la final.

Su rival fue uno tan friki como él o mas solo, con su indumentaria lo decía todo, vestia una camiseta de Bob Esponja pantalones de Popeye el marino y para terminar una visera de Calimero.

Cuando estuvieron frente a frente antes de empezar la partida  se fijo en él y se asusto, pensando que tendría que ser buenísimo, ya que un individuo como el no tendría ninguna vida social y solo se dedicaba a jugar y jugar , sin dormir.

Pero cuando empezó se le quitaron todos los miedos, y se concentro en ganar la partida para así conseguir el dinero para el viaje espacial, la partida estuvo muy reñida, Chuky empezó ganando, pero Bob Esponja como el se  apodaba remonto, y hasta la última jugada con una carambola magistral de, Chuky no se decidió la final proclamándose campeón y consiguiendo la copa y el ansiado premio económico.  Al terminar se dieron la mano como buenos deportistas y nuestro alienígena por fin consiguió el dinero que necesitaba para retornar a su planeta.

Nada más salir del local fue sin perder tiempo a la agencia de viajes a por el billete, todo contento lo compro y a la mañana siguiente después de hacer las maletas fue a embarcar a la nave que le llevaría hasta Namek

El viaje duro varios meses porque su planeta estaba lejos del nuestro, pero por fin llego, en  el primer momento al pisar tierra firme tuvo una pequeña desilusión, vio  un paisaje desertico  y nublado, pero le duro poco, ya estaba en su plantea y dentro de poco se rencontraría con sus seres queridos que tanto ansiaba ver.
AUTOR: Fernando Tolivar

jueves, 11 de abril de 2019

EL MOÁI DESAPARECIDO

Palabras a utilizar: zarigüeya, aguacate, fabricar, enviar, instruido, la Isla de Pascua (Chile), moáis, ordenador, robar, anacardos

Esta es la historia de Leire, una joven profesora de la universidad de Navarra instruida en los Moais. Unas  gigantescas estatuas de la isla de Pascua situada en Chile y  construidas por la cultura Rapa Nui.



Era un día cualquiera en su vida, se levanto, se vistió y acudió  a su trabajo. Tenia clase a primera hora de la mañana, el tema de su clase era el Machu Picchu, estaba en mitad de la clase cuando recibió una llamada del director. Este le decía que tenía una llamada desde Londres del Museo Británico y  que tenían que  enviarla urgentemente allí, porque necesitaban era la única persona que podía ayudarles




Ella acudió apresuradamente a su despacho para saber qué era eso tan urgente que necesitaba su jefe.

Al entrar le pillo picoteando un paquete de anacardos mientras la esperaba, cuando Leire entro los dejó  en la mesa. Te  he llamado a ti porque  ha sucedido una cosa terriblemente grave en Londres y nos han llamado pensando que tú puedes ser de mucha ayuda.  La condujo a su mesa donde tenía su ordenador, él le mostro una noticia y al instante supo por qué le habían llamado a ella. En la noticia ponía que en Londres esta mañana en el museo Británico había desapareció un Moai gigante de la Isla de Pascua.

La noticia le pareció terrible, pero no savia que pintaba ella allí, solo era un profesora que daba clases en una universidad y no sabía para que la querían habiendo profesionales en robos más cualificados que ella, como policías y detectives mejor formados para esa tarea. Leire insistió que ella no era la persona adecuada, pero aún así le subieron en el primer avión destino a Londres con la amenaza de que si no colaboraba en este tema tan delicado perdería su puesto de trabajo.

Cuando llego a Londres le llevaron directamente al museo, y allí estaban los dirigentes del museo, policía y guardias.

Le contaron lo sucedido con todo detalle: habían tenido un aviso de que iban a robar un objeto importante en el museo, pero no hicieron caso hasta  hoy que se habían dado cuenta de que faltaba una pieza, un  Moai, y que necesitaban su ayuda, porque era una experta.

Después de analizar todas las posibilidades, Leire les dijo que el ladrón no podría haber sacado la figura en tan poco tiempo como una escurridiza zarigüeya, y además solo.

Preguntó al guardia si tenían algún otro sistema de vigilancia o cámaras para detectar objetos perdidos. Al pronunciar estas palabras, el hombre recordó que uno de los jefes de seguridad mandó fabricar una máquina para detectar objetos robados y que en esta ocasión sería muy útil.

El hombre buscó el aparato y lo puso en funcionamiento, después de programar el artilugio mostro unas imágenes en un sótano del museo donde estaba el Moai junto a un hombre. Al momento llamaron a la policía y detuvieron al hombre. Le preguntaron porque estaba allí con un objeto tan valioso. Como no tenia ninguna opción de salir airoso de  esta situación confeso todo, reconoció que había sido él,  y que lo había hecho porque una banda de ladrones de artículos antiguos le había contratado a cambio de una suculenta cifra de dinero.

Cuando acabo sus declaración a la policía se lo llevaron detenido.

Los guardas y la policía le dieron la enhorabuena por el buen trabajo que había hecho y que de no ser por ella nunca podrán haber encontrado al ladrón. Le compraron un billete de vuelta a Pamplona, cuando llego a casa estaba hambrienta, miro en su nevera y solo tenía un aguacate en mal estado, y como tenía mucho apetito tuvo que encargar una pizza y saciar su hambre.


AUTOR:Fernando Tolivar

miércoles, 14 de noviembre de 2018

TOMÁS Y MARGARITA UNA HISTORIA DE AVENTURAS


PALABRAS

- Bailar pegados

- Arañar

- Verde botella

- 2 relojes

- Ponerse rojo como un tomate

- Ñoño

- Tramposo

- Cueva

- Estar como una cabra

 

Tomás es un estudiante de arqueología y su héroe es Indiana Jones, y esta es su historia.



En la universidad tiene muchos amigos con los que habla y hace bromas  diariamente.

A todos les hace gracia excepto a Margarita, que piensa que esta como una cabra. Pero sus burlas no le importan, porque piensa que es la chica más guapa de la universidad y la mujer de sus sueños. Cada vez que pasa a su lado, con su  precioso vestido color verde botella, se pone rojo como un tomate.  Pero el está totalmente convencido de que un   día cambiará de opinión y se casará con ella en una  gran boda lujosa y  maravillosa. En ella, bailarán pegados hasta el anochecer, pero de momento tendría que esperar un buen rato  para ver hecho su sueño realidad.

Los años  de carrera iban trascurriendo, hasta llegar el último curso en el que los merecidos arqueólogos celebrarían su viaje de fin de curso. Y la situación de Tomás con su amor platónico no ha cambiado, sigue pensando que es un ñoño y un tonto con sus historias de exploradores y arqueología.

El destino del viaje de fin de curso después de mucho discutir y reuniones de alumnos fue la península del Yucatán en México. Iban a visitar la cueva más profunda del mundo, una cueva de la civilización Maya de los primeros pobladores  de América, que forma un pasadizo de 347 kilómetros con innumerables tesoros de esa civilización.

A la mayoría de los alumnos les gusto la idea, menos a Margarita, que pensaba que era un rollo de viaje y que ella habría preferido ir a ver otras ciudades más conocidas como Roma, Londres o Nueva York. Además tendría que aguantar a Tomás todo el viaje, y sus comentarios de lo bonito que es y lo  interesante y educativo de las cosas que iban a ver. Por todo ello, le dieron ganas de no ir, pero finalmente las compañeras y amigas le convencieron, porque  podía ser interesante, y que si el problema era Tomás, que pasase de él y así disfrutaría del viaje.

Por fin llego el día de realizar el gran viaje, Tomás estaba muy ilusionado por visitar las cueva viajar y pasárselo bien con sus amigos y con Margarita, a pesar de que seguramente le ignoraría durante todo el viaje.

El día anterior estuvo toda la tarde haciendo las maletas, metió ropa para dos semanas,  cuchillas de afeitar, su cepillo, unos libros de arqueología del antiguo Egipto, dinero para gastar y dos relojes: uno para saber la hora de México y otro para la de España. Era un poco maniático y no le gustaba la idea de mirar las horas en las tecnologías.

El avión lo tuvo a las dos de la tarde, llego puntual, allí estaban todos sus profesores y compañeros, incluida Margarita. Se puso muy contento al verla, pero no se hizo muchas ilusiones de estar con ella en el viaje.

Hasta el día siguiente no llegaron a su destino, el viaje fue largo, y cuando llegaron al hotel se fueron todos a dormir para descansar y poder ver la cueva cuanto antes.

Tomás estaba muy contento de haber llegado, pero tendría que esperar unos días para ir a visitar la cueva. Los profesores habían organizado otras visitas antes de ir a ver la cueva. Se puso un poco triste, no iban a ir a verla de momento, y Margarita pasaba de él a pesar de intentar conversar con ella. Siempre que se acercaba a su lado cambiaba de lado y se iba con sus amigas.

A falta de dos días para concluir el viaje, por fin fueron a hacer la visita de la cueva que Tomás estaba deseando visitar desde el primer día. La más profunda del mundo.

La cueva estaba un poco alejada del hotel de nuestro amigo, se levantaron a las nueve y llegaron sobre las once.


Al llegar les recibió un guía, que los llevaría por las distintas grutas para que nadie se alejase de él y así evitar riesgos como caídas y perderse en el interior de la cueva.

La visita trascurría muy bien, todos los chavales se lo estaban pasando bien y obedeciendo al guía, excepto Margarita y sus amigas, que iban a su bola sin hacer caso al guía. En un despiste cuando estaban hablando se cayeron al suelo.

Las tres chicas se dieron un buen golpe, pero la peor parada fue Margarita, mientras sus amigas se levantaron al instante, ella no podía y sentía un gran dolor como si se hubiese fracturado algún hueso. Pidió auxilio, pero se habían largado del lugar y siguieron al guía sin hacer caso a su amiga.

Margarita se quedo sola, triste y decepcionada por como habían reaccionado sus amigas.

Pegó un grito pero toda la gente se había ido, y pensó que nadie le iba a ir a buscar y moriría en esa cueva,  que tenía razón que el viaje este era una porquería a pesar de lo que le habían dicho sus amigas que tanto la querían y ahora la habían abandonado.

 

Pero cuando todas sus esperanzas se habían desvanecido, apareció por la cueva una figura y se asustó. Pensó que era un animal salvaje que le iba a devorar en la  cueva, o un fantasma que le venía a  anunciar su muerte y le llevaría al infierno por portase mal con Tomás. Cuando sintió que se acercaba algo, le fue a arañar, pero el arañazo fue esquivado y pensó que ese iba a ser su final y que sería devorada por el monstruo de la cueva.

Pero era Tomás, el compañero plasta y pesadito que estaba a todas horas del día detrás de ella, no comprendía porque estaba allí socorriéndola, si ella le trataba fatal.

Él le dijo que venía a salvarla como en las películas de su héroe favorito Indiana Jones, que siempre salvaba a la chica guapa del peligro en la peli. Ella le dijo que era un traposo y un mentiroso y que solo lo decía para camelarla y que le quisiese y que sus amigas o profesores vendrían a buscarla, pero los minutos pasaban y no venia nadie.

Finalmente se dio cuenta que nadie vendría a buscarla y que tendría que aceptar su ayuda.

“De acuerdo, sácame de aquí por favor”, le dijo a Tomás. El no era un fortachas como los chicos que le gustaban a Margarita, pero con esfuerzo consiguió llegar hasta donde estaban sus compañeros y profesores. Al verles llegar, se alegraron y sorprendieron. No se habían dado cuenta que faltaban dos personas. Finalmente todos salieron de la cueva, y a Margarita le miraron si tenía alguna lesión grave. Pero estaba bien y todos se fueron al hotel a descansar.

El domingo volvieron a casa, todos contentos por el viaje de estudios, y al la vuelta a las clases Margarita y Tomás se volvieron a ver. Ella le dio las gracias por el acto de valentía de la cueva, le dijo que había cambiado su opinión y que serian amigos para siempre.

Tomás se quedo muy contento, en el viaje no encontró un gran tesoro como él quería pero encontró el respeto y amistad de ella, que la valía mucho mas.

 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

AUTOR:Fernando Tolivar

martes, 24 de julio de 2018

EL ASTRONAUTA OPTIMISTA

Esta es la historia de  Pedro, un   astronauta que nunca tira la toalla a pesar de su edad, y que no le importa eso que dicen los demás de que “de los cincuenta para arriba no te mojes la barriga”. Él quería hacer viajes al espacio, descubrir planetas nuevos,  especies nuevas y ganar el Nobel de ciencia algún año gracias a un gran descubrimiento.

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Nuestro protagonista lleva trabajando en el centro espacial de la NASA en Houston  ya diez años. Consiguió su  puesto gracias a una recomendación de un amigo suyo. El amigo informó a la NASA acerca de Pedro, diciendo que tenía mucho talento y muchos  conocimientos respecto a una forma  de vida nueva  que se estaba desarrollando en la luna debido al cambio climático.

Los colaboradores de la agencia espacial, después de estudiar los informes que le había mandado su amigo Javier, y ver que podrían ser interesantes, se reunieron con él en la NASA.

Pedro llevaba todos los documentos en un Pen drive, en el cual estaban todas sus investigaciones.

Los astronautas pensaron que Pedro era otro de los muchos chalados que iban y enseñaban videos e imágenes de extraterrestres y Ovnis. Sin embargo,  tuvieron que reconocer su mérito y que el que calla otorga. Pedro tenía razón y sabía muchas cosas sobre el planeta exterior.

Pedro preguntó si le podrían financiar un viaje a la luna para corroborar sus creencias, pero la NASA no dio su visto bueno ya que eso era un proyecto muy caro y ahora todas las inversiones se estaban realizando para viajar a Marte (en el año 2030). Aun así, Pedro no se rindió y dijo que lo de Marte estaba muy bien, pero si lo suyo tenía éxito la agencia tendría mucha publicidad y fama y por lo tanto, tendrían más dinero para otras misiones.

“Pues si eso es lo que quieres, no te preocupes, en un par de meses te prepararemos una misión tripulada a la luna, y veremos quién ríe el último”, le dijo el astronauta más veterano.



Tras duros entrenamientos para aguantar la atmosfera espacial en los más sofisticados gimnasios de la nasa, por fin llego el gran día. Nuestro astronauta estaba muy nervioso, pero a la vez ilusionado por demostrar que sus investigaciones eran correctas.

La nave espacial partió hacia la luna a primera hora de la mañana y despegó sin ningún problema. El viaje duro aproximadamente cuatro días, durante los cuales Pedro estuvo estudiando sus apuntes para no perder ni un segundo al aterrizar.  

En la NASA le habían dicho que tenía víveres y oxigeno suficiente para dos meses y si no encontraba nada al finalizar ese periodo tendría que volver a la tierra.

Los primeros días los dedico a preparar su base, done realizaría sus estudios y fotografías.

Luego se dedicó a preparar un sito que fuese apropiado para vivir, y una vez terminado, ya estaba listo para empezar a buscar a su criatura misteriosa. Todo esto le costó medio mes, pero finalmente ya estaba preparado para ver si lo observado por sus microscopios de alta definición cuando estaba en tierra, era vida animal.

Los primeros días salía a primera hora del día en busca del ser que creía que habitaba en la luna, pero por mucho que buscaba y muchos paseos que se daba, no encontraba  nada. Hasta que un día, al pasar por un lugar que había visto miles de veces, descubrió algo nuevo: un océano de agua en la luna. En el momento pensó que estaba viendo alucinaciones como ocurre en el desierto, y que no era posible que hubiese agua en la luna. Pero cuando se acercó a ver si en verdad era agua o no, se quedó todavía más petrificado: sus sospechas se hicieron realidad. Se aproximó para verlo de cerca, y era un animal de carne y hueso, un mapache en la luna. Al instante, estalló de alegría. No pudo mantener sus llantos de emoción.

Descripción: C:\Users\Usuario principal\Pictures\mapache.png

Lo siguió sigilosamente hasta una especie de cueva donde posiblemente viviría el animal, entró con cautela, y cuando vio lo que había allí alucinó: en su interior habitaba toda una tribu de mapaches que no se percataron de la presencia del humano. Inmediatamente, hizo unas fotos con un dispositivo que la habían dejado y volvió a la capsula espacial para enviárselas a sus compañeros en Houston. Al momento, recibió una contestación sorprendente: los astronautas activaron un dispositivo de visión termal y encontraron el animal junto con más componentes de su tribu. Como tenía unos días más de  margen para volver a tierra, le mandaron hacer una recopilación de fotos de los integrantes de la tribu, y explorar el océano que había en la luna.  Pedro dijo que lo haría encantado. Tras concluir todo, Pedro inició los preparativos del viaje de vuelta, y en dos meses ya estaba de vuelta en la NASA. Llevaba debajo del brazo la afirmación de que su expedición había sido un éxito y que todo lo que había descubierto en la luna era verdad. Esta historia finaliza con el astronauta muy contento por el reconocimiento de sus compañeros, que desde ese día ya no le mirarían con los mismos ojos que antes. Y con un aumento del sueldo bien merecido.
AUTOR:Fernando Tolivar